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Rosebud

  • 10 septiembre, 2016

“Rosebud” son las últimas palabras pronunciadas por el magnate Charles Foster Kane en la gran película de Orson Welles “Citizen Kane “. Esta misteriosa palabra mueve a un periodista a tratar de descubrir su significado. A través de entrevistas con algunos de los allegados de Kane reconstruirá su vida, sus glorias y sus miserias. El periodista no coronará con éxito su búsqueda. El público lo hará al final del film. En una gran hoguera se queman trastos que Kane ha acumulado durante su vida: un trineo es arrojado al fuego, en el trineo se lee “Rosebud”, es el trineo con el que Kane jugaba de niño
Mucho se ha escrito sobre este final y lo que representa ¿ Es la nostalgia por la infancia perdida ?; el poder, el dinero la azarosa vida de un magnate reducida en su última palabra a un hecho aparentemente insignificante: un recuerdo infantil.
Fray Juanete es un gran aficionado al cine y hace unos días le vino a la memoria esta película después de hablar con un hombre al que veía solo, mirar las funciones de títeres todas las tardes.
Las miraba atentamente, también miraba al púbico y a los niños con una sonrisa que mas que diversión denotaba una cierta paz interior. Fray Juanete se decidió a acercarse a él:
-Se ve que le gustan los títeres.
-Ja ja ja sí, aunque ya soy un poco mayorcito, tengo 46 años y de niño veía estos mismos títeres, podría recitarle de memoria todas las obras.
-¡Qué bien!, dijo fray Juanete sonriendo.
– Es que me traen muy buenos recuerdos, para mí en aquella época ver las funciones era lo mas importante de mi vida, me parecían interminables las horas hasta que llegara el momento de ir al teatro y eran el mejor arma que tenían mis padres para que me portara bien.
Los dos rieron con ganas, después el hombre señalando a los niños dijo:
-Yo solía sentarme por ahí, siempre recuerdo a mis padres, cuando giraba la cabeza los veía abrazados, mi padre detrás, rodeando con sus brazos a mi madre y reian felices, pero con esa felicidad generosa que tienen los padres. Eran felices porque yo era feliz.
– Lo entiendo- agregó fray Juanete.
-Mi madre lamentablemente ya no está y mi padre ya es muy anciano, yo siempre que puedo vengo, aunque no tengo niños, no se por qué, pero me gusta mucho pasar un ratito aquí…… lo estoy aburriendo seguramente.
-No, No…para nada, siga Ud. por favor.
-A veces pienso que si tuviera que elegir un momento, una imagen de mi vida que se grabara para siempre elegiría esa: las de mis padres disfrutando viéndome reir. Bueno…. ya me voy, disculpe si lo he molestado con mis cosas. Hasta mañana.
Fray Juanete le hubiera querido decir muchas cosas, pero solo asintió con una sonrisa y le respondió:
-Hasta mañana.
Volvió hacia el teatro, pronto había que presentar la próxima función, pero se quedó pensando en la película de Welles y en el trineo “Rosebud” grabado en la memoria de Charles Foster Kane. También se acordó de las palabras de aquel hombre al despedirse: “disculpe si lo he molestado”…. se despidió y se fue sin saber que los titiriteros tienen una recóndita esperanza, la de recibir un premio perpetuo día a día y ese premio es que para esos hombres y mujeres que han sido niños, su teatro de títeres signifique nada mas y nada menos que un bonito recuerdo de infancia.

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